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Tres amigos diseñan la convertibilidad

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Los pibes

Un pibe de veintipico patea por las calles de Villa Crespo, Chacarita y Colegiales, enamorándose cada dos minutos de algún otro pibe. Y contando cómo son las cosas en los 2000-2010, cuando sos un pibe de veintipico, que patea por las calles de Villa Crespo, Chacarita y Colegiales, enamorándose cada dos minutos de algún otro pibe. Caminé de córdoba a corrientes/ con un chico inteligente/ que me gusta mucho/ hablamos de la facultad/ cantidad/ de materias cursadas/ cantidad/ de finales rendidos/ en corrientes me saludó y dijo/ te saludo así intercepto a ese colectivo/ yo compré en el kiosko un mantecol/ y me puse a llorar:/ es que ya no sé/ de cuántos chicos estoy enamorado Blatt & Ríos publicó este año la edición definitiva de Mi juventud unida, de Mariano Blatt, una reunión de los poemas de este autor que arrancó en la época de los fotolog, con crónicas en verso sobre la vida de ese pibe de veintipico y estética barrial: skate en la mano, playera, shorts de fútbol, buzo co...

El iceberg giratorio

La protagonista, tal el nombre de la nueva película de Clara Picasso, cuenta dos historias, con una frontera tácita, no marcada por el montaje final, a través de la cual quedan perfectamente delimitadas una primera parte de comedia y una segunda algo más dramática. En eso remite a Las Piedras, la extraordinaria y rápidamente olvidada película de Román Cárdenas, que fue premiada en el Bafici 2011. Suele decirse que toda obra narrativa cuenta o debería intentar contar al menos dos historias. Posiblemente, juntas, a la par. Una operando tal vez en la superficie. La otra, también tal vez, invisible y en la profundidad. En este caso la novedad aparece en esa frontera no señalizada, que marca un antes y un después. Si bien ambas historias están presentes a lo largo de toda la película, en cierto punto el volumen de una de ellas baja, para que suba y aparezca el de la otra. Durante la primera mitad, la historia, a la que en términos de Hemingway se la podría reconocer inicialmente...

Nigel Barley o el optimismo

El antropólogo inocente, que fue reimpreso por Anagrama a mediados del 2019 para celebrar su 50° aniversario, es, claro, un libro de antropología. Pero no se trata de una etnografía ni de un trabajo de etnología. No es un texto académico ni nada que se le parezca. Es más bien una crónica del año y medio que su autor, Nigel Barley, pasó en Camerún intentando entender a los dowayo, una pequeña tribu local. Lejos de plantearse como una investigación, con sus temas y preguntas bien definidos, es una no ficción en un marcado tono de comedia. Aún así, permite pispear de reojo algo del trabajo de los antropólogos. Si bien el libro fue publicado por Anagrama en 1989, el viaje de Barley a Camerún ocurrió en 1978, mucho antes del mundial del '90, en el que el mundo conoció a Makanaki, Milla y Oman Biyik. La investigación de Barley, sobre cuyas conclusiones poco se sabe al terminar de leer el libro, pertenece a la vieja tradición de la etnografía: un occidental viaja a los confines d...

Los días no tan felices

Las historias situadas en los '90 ejercen un efecto irresistible sobre quienes vivieron aquella década tan frívola, desagradable, inolvidable, apasionante, maravillosa. Un ejemplo arbitrario y muy recordado, entre miles, fue el hit Los años felices, de Sebastián Robles, el libro publicado por Pánico el Pánico en 2011. Y resulta que Las buenas intenciones, la primera película de Ana García Blaya, está ambientada, justamente, en los '90. Sin embargo, el debut de esta directora tiene montones de virtudes y un defecto que será mencionado ahora mismo para sacárselo de encima de una buena vez y ya después pasar a lo importante: excepto en ciertos inserts o separadores que aparecen entre escena y escena simulando el trabajo de una camarita hogareña noventosa, en general no termina de resultar creíble que la historia ocurrió en el mismo lustro en el que Cavallo logró convencer al mundo de que un peso iba a ser un dólar para siempre. Tal vez porque el vestuario de la película no s...