La protagonista, tal el nombre de la nueva película de Clara Picasso, cuenta dos historias, con una frontera tácita, no marcada por el montaje final, a través de la cual quedan perfectamente delimitadas una primera parte de comedia y una segunda algo más dramática. En eso remite a Las Piedras, la extraordinaria y rápidamente olvidada película de Román Cárdenas, que fue premiada en el Bafici 2011. Suele decirse que toda obra narrativa cuenta o debería intentar contar al menos dos historias. Posiblemente, juntas, a la par. Una operando tal vez en la superficie. La otra, también tal vez, invisible y en la profundidad. En este caso la novedad aparece en esa frontera no señalizada, que marca un antes y un después. Si bien ambas historias están presentes a lo largo de toda la película, en cierto punto el volumen de una de ellas baja, para que suba y aparezca el de la otra. Durante la primera mitad, la historia, a la que en términos de Hemingway se la podría reconocer inicialmente...
Te cagábamos a puteadas y vos doblabas igual